La Vega.- El economista, escritor y dirigente político Félix “Felucho” Jiménez fue distinguido con el reconocimiento de “Hijo Meritorio”, una de las más altas condecoraciones otorgadas por el Ayuntamiento del Municipio de La Vega, en reconocimiento a su trayectoria intelectual, política y cultural.
La distinción fue conferida por el Honorable Concejo de Regidores, a solicitud de la Comisión de Educación y Cultura, y entregada durante un acto solemne celebrado el 26 de marzo en el Salón de Sesiones del cabildo vegano, con la participación de autoridades municipales, representantes del ámbito cultural, académico y político, así como familiares y allegados del homenajeado.


En sus palabras de agradecimiento, Jiménez ofreció un discurso cargado de emotividad y reflexión, en el que reafirmó que su vida ha estado guiada por una profunda vocación de servicio. Recordó la influencia decisiva de su maestro Juan Bosch, a quien definió como una de las figuras más trascendentales de La Vega y del país, y evocó el principio que ha orientado su trayectoria: “quien no vive para servir, no sirve para vivir”, reafirmando así el sentido ético que ha marcado su vida pública.
Como eje central de su intervención, el homenajeado propuso la creación de un gran parque urbano en La Vega que rinda homenaje permanente a las mujeres y hombres ilustres del municipio. En su planteamiento, destacó la riqueza histórica, educativa, artística y cultural de la ciudad, señalando la necesidad de contar con un espacio emblemático que preserve esa memoria y la integre a la vida cotidiana de los ciudadanos.
Sugirió que este proyecto podría convertirse en un referente nacional, articulando monumentos, áreas verdes y elementos culturales en un entorno que fortalezca la identidad vegana, fomente el turismo y proyecte el legado de sus grandes figuras hacia las nuevas generaciones.
El reconocimiento fue otorgado valorando la amplia trayectoria de Jiménez en los ámbitos de la economía, la gestión pública, la política y la promoción cultural, consolidándolo como una figura de significativa incidencia en la vida intelectual y social de la República Dominicana.
El documento oficial de la distinción estuvo firmado por la alcaldesa de La Vega, licenciada Amparo Custodio, y por el doctor Fausto Mota García, presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Concejo de Regidores.
Nacido en La Vega, Félix Ramón Jiménez Jiménez es economista de profesión, graduado con honores de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), tras haber iniciado sus estudios en la Universidad Católica Madre y Maestra. A lo largo de su carrera se ha desempeñado como académico, analista económico, dirigente político y gestor cultural.
Fue miembro fundador del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) y ocupó importantes funciones en la administración pública, incluyendo su rol como diputado al Congreso Nacional. En el ámbito cultural, ha publicado diversas obras e investigaciones sobre la historia musical dominicana, entre ellas El bolero en Iberoamérica, considerada un valioso aporte al patrimonio cultural de la región.
A continuación compartimos la transcripción de sus palabras.
La Vega merece un homenaje urbano a sus grandes figuras
Discurso de Félix “Felucho” Jiménez en agradecimiento por su reconocimiento como Hijo Meritorio del Municipio de La Vega
Luisa Jiménez de De la Mota, gobernadora de la provincia La Vega
Amparo Custodio, alcaldesa del municipio de La Vega
Amado Gómez Cáceres, vicealcalde del municipio de La Vega
Gilda Moronta, diputada al Congreso Nacional
Joel Martínez, secretario general del Ayuntamiento de La Vega
Fausto Mota, regidor y presidente de la Comisión de Cultura
Buenas noches.
Honorable alcaldesa, honorable gobernadora, amigos y amigas de la mesa directiva, Honorables regidoras del municipio de La Vega, autoridades militares y civiles, amigas, amigos, familiares, compañeros que me acompañan es este acto de reconocimiento: Muchas gracias.
¿Cómo les digo yo? ¿Cómo traducir en palabras, honestamente, la emoción que me embarga? Leí una frase que quedó grabada de modo permanente en mi memoria. Esa frase, que leí hace décadas, decía que “la gratitud es la memoria del corazón”.
Hace ya unos años, el ayuntamiento de Puerto Plata me declaró Hijo Adoptivo. Nunca lo he olvidado, pero lo que quiero decirles, que nunca olvidaré, es este reconocimiento que me han otorgado esta noche. Y les diré dos cosas.
Primero, la mesa estaba equilibrada hasta que se unieron el padre Espinal y el alcalde de Jarabacoa, porque eran tres y tres. Había tres damas y tres caballeros. Así tuve dos profesores que han quedado grabados en mi alma. Porque ¿quién me enseñó a leer y escribir? Yo era un niño que aún no había cumplido cinco años cuando mis padres decidieron irse a vivir a la finca de mi padre en San Miguel, un paraje del municipio de Fantino, en la provincia de Sánchez Ramírez.
Y, como ya tenía cuatro años y estaba en edad de aprender a leer y escribir, me dejaron en la casa del hermano mayor de mi padre, el tío Manuel, y de su esposa, la tía Pulula. Resulta que la pequeña escuela, ese lugar donde, junto con otras niñas y niños, fui iniciado en ese mundo mágico de aprender a leer y escribir, era una señora llamada Fica. Fica es probablemente el apodo de Federica o Francisca.
Creo que debe ser Francisca. No recuerdo si su apellido era Gómez, porque vivía en Benito Monción. Nosotros vivíamos en Benito Monción número 11.
Esta pieza estaba frente a la casa de la tía Pulula y el tío Manuel, y junto a ella se encontraba un colamdo, del señor Gómez. Francamente, no sé si Fica era su hermana o la hermana de la esposa del señor Gómez. Lo cierto es que Fica, quien creo que era Gómez, fue mi primera profesora, y de quien estaré eternamente agradecido porque, en el mundo magico de las palabras, fue ella quien me inició.
Curiosamente, mi último profesor también era vegano. Les he dicho a mis hijos que uno siempre debe intentar vivir con espíritu de esponja. Ya saben que la esponja lo absorbe todo.
Y así se vive, aprendiendo de toas y de todos, y aprendiendo mucho de muchos. Pero no cabe duda de que dentro de ese espíritu y esa sed de saber que siempre me ha acompañado, tuve en el profesor Juan Bosch, mi último maestro, mi último profesor.
Si no tengo palabras para agradecer lo que Fica hizo por mí, imagínense lo que podría decir sobre quien fue mi último maestro, y creo que quizás, y sin el quizás, el más ilustre de los hijos que ha tenido este pueblo de La Vega, a lo largo de los siglos.
Y ese hombre, cuyo nombre era Juan Bosch, en una visita que hizo a Nicaragua, vio una frase en una pared… Un grafiti, que no tenía autor, como suelen ser los grafitis. El nunca olvidó aquel grafiti que decía que “quien no vive para servir, no sirve para vivir”. Y con ese espíritu, he intentado yo de vivir, siempre. Esa ha sido, digamos, mi verdadera vocación: la del servicio.
Pero no quiero desaprovechar la oportunidad, honrable alcaldesa, del honorable vicealcalde y de los honorables regidores, sin dejarles una sugerencia en esta noche tan memorable.
Hace algún tiempo, recordarás, Joel (¿?), eras el director de planeamiento urbano cuando Kelvin Cruz era síndico. Los invité a almorzar y les dije que La Vega tienen algo singular que no tienen muchos pueblos, ciudades y municipios de República Dominicana.
¿Y cuál es esa singularidad? Es que La Vega se ha destacado en todo. La Vega no es solo la “Carnavalesca”, “la culta”, “la olímpica”. No. Es que La Vega ha tenido extraordinarios maestros y maestras.
Es que La Vega fue en gran medida depositaria de la herencia de Hostos, que es padre de la educación de República Dominicana. Porque aquí existieron varias entidades educativas dirigidas por profesores que fueron alumnos, discípulos de Eugenio María de Hostos.
Es La Vega han tenido pintores de la categoría, voy a poner solo un nombre, de Darío Suro. Es que hemos tenido a Federico García Rodoy, que habiendo sido cubano, vivió durante decadas durante décadas en este pueblo y se veganizó. Es que hemos tenido a Juan Bosch. Es que hemos tenido a los historiadores como ninguna otra ciudad. La Vega es el pueblo que reúne al mayor número de historiadores. Y quiero que sepan que solo la ciudad de Santo Domingo ha sido descrita en términos urbanísticos tantas veces como la cantidad de historiadores, de origen vegano, que han estado describiendo cuántas manzanas, cuántas casas, cuántos vecinos había en las diferentes etapas en que se ha desarrollado este municipio.
Es que La Vega fue la cuna de Luis Alberti, del Maestro Rafael Martínez y de su hijo, Rafaelito Martínez. Es la cuna de Manuel Sanchez Acosta, Babin Echavarria. Es que realmente hemos tenido una cantidad extraordinaria de músicos. En el libro Músicos, compositores y canciones dominicanas de los siglos XIX y XX, La Vega se destaca como la tercera provincia del país en tener mayor cantidad de músicos extraordinarios. Solo detrás de la Gran Santo Domingo y de la provincia de Santiago.
Y me pregunto ¿Cuándo es que nosotros le vamos a rendir homenaje y de qué manera a esa pléyade de mujeres y hombres ilustres que ha tenido este pueblo?
Y en aquel almuerzo, Joel, yo les decía que en La Vega hay un parque, una plaza que es céntrica, frente al Palacio de Don Zoilo, donde funciona el Museo del Carnaval. Y como me tocó trabajar en Turismo durante 8 años, y siempre me preocupé por impuslar internacionalmente ese carnaval, y dejamos como legado una película que, supongo la estarán exhibiendo en ese museo.
Pero yo les decía que La Vega necesita algo más que las ruinas de La Vega Vieja. La Vega necesita algo que sea más permanente que el Carnaval que se celebra en febrero.
Es que nosotros aquí en La Vega debemos procurar tener ademas del Museo del Carnaval, del Museo Sacro y de las Ruinas de Ciudad Vieja de La Vega.
Debemos aspirar a tener un parque: un gran parque, que sea referente en República Dominicana, donde estén representadas esas grandes e ilustres mujeres y hombres que ha tenido este pueblo.
Joel, te acuerdas, que hasta les llevé un planito — yo, que en la unica materia en la que me quemé fue en dibujo — de esa manzana. Que debería tener en una rotonda en el centro con la más grande figura que ha tenido La Vega.
Hay un monumento en reconocimiento a dos presidentes veganos: Juan Bosch y Antonio Guzmán, ubicado en la carretera hacia Jarabacoa. Sin embargo, ese monumento pasa casi desapercibido para quienes transitan por esa vía. Y yo digo: ese reconocimiento es en La Vega donde debe estar plenamente visible, como parte viva de la ciudad, donde debe integrarse a la memoria cotidiana de su gente.
Esa plaza puede transformarse en algo mucho mayor: un gran parque, con caminos diagonales que conecten sus cuatro esquinas y se reuna en esa rotonda en el centro, rodeada de bancos y árboles frondosos que den sombra.
Porque, además, ese espacio es también el corazón comercial de La Vega. Y si se transforma así, no solo embellecería la ciudad, sino que invitaría a los visitantes —y a los propios veganos— a recorrerlo y a encontrarse con una plaza dedicada a sus figuras ilustres.
Hace poco estuve en Guadalajara, México. Fui a presentar mi libro El bolero en Iberoamérica en la Feria Internacional del Libro, invitado por el embajador dominicano en Mexico, Juan Bolívar Díaz. Y aunque había estado antes en México, no conocía Guadalajara. Uno de esos días pedí recorrer la ciudad, y ¿saben cual fue uno de los principales atractivos a dónde me llevó ese guía? A un parque.
Un parque donde están las imágenes y las inscripciones de los grandes músicos, de los grandes escritores, de los grandes patriotas que ha dado Jalisco, y especialmente Guadalajara.
Y eso —precisamente eso— es lo que yo quiero para mi pueblo de La Vega.
Por eso me permito dejar esta idea en conocimiento de ustedes. Porque no quisiera desaparecer del mundo de los vivos sin saber que, algún día, podremos rendir un homenaje permanente a la grandeza de este pueblo y a su historia.
Muchas gracias.